Crónica concierto Forja + Salduie

El sábado 19 de diciembre, The Purgatory tuvo la suerte de asistir al concierto de Forja y Salduie en la sala Upload de Barcelona.  El inicio se ve empañado por la doble cola, de casi media hora de espera,  para poder acceder a la sala. No queda muy claro a qué o quién se debe el retraso, afortunadamente, y para ser mitad de diciembre, no hace frío. Aquello no desanima a los asistentes.

Por fin, a las 21.00 horas, aparecen sobre el escenario los locales Forja, presentando su  EP “Tornant de la batalla”. Con indumentaria vikinga, ataviados con cotas de malla, cuero y con el escenario adornado con espadas, uno a uno fueron apareciendo en escena. Desde el comienzo, el grupo está completamente entregado.  Las ganas y la energía que desprenden,  contrastan con un público algo parado, que se mantiene a mitad de la sala durante todo el concierto, pese a los grandes esfuerzos de su frontman Martí. Tras la Intro, La VenjanÇa y El Foc, la sala ya está algo más llena y el público parece más animado. En ellas, la gaita y los teclados a mano de Albert toman protagonismo, dando ese toque a Epic Metal que los define.  Seguidamente, aparece el single que da nombre a su nuevo EP, Tornant de la batalla. En ese momento, Martí cambia momentáneamente el micro por la lira, y con los primeros acordes del tema consiguen que el público reaccione. A continuación, suena el piano de DolÇa temptació de su anterior EP. La batería de Saus, potente, suena implacable y a su ritmo Martí va de un lado a otro del escenario alentando al público a saltar y a acercarse más al grupo.

Estamos en el  ecuador del concierto y la siguiente canción en sonar es un tributo a la banda alemana Equilibrium, y a su tema, Blut Im Auge. Sin duda, siempre es arriesgado hacer una cover de un grupo consagrado, tanto por la falta de instrumentos, como  la dificultad añadida del idioma, y esta vez no fue una excepción. Desafortunadamente, el teclado no se oía, lo que le quitó melodía al tema. Con Vibria, Martí toma el relevo de la guitarra y aparece en escena el omnipresente acordeón de manos de Nil, el guitarrista del grupo. Incluso su bajista Bianca, participa en algunos coros. La canción, un amalgama de diferentes sonidos, parece algo desacompasada en algunos puntos, si se me permite la crítica constructiva, debido a la complejidad del tema. Debido a que engloba muchos cambios de ritmo y diferentes instrumentos. No obstante, esto no empaña ni mucho menos la actuación de los de Terrassa, que están dando un recital de diez.

Tras Rancúnia, Martí procede a presentar a la banda. Es en este momento cuando el público se encuentra más participativo, aplaudiendo y coreando los nombres de la banda y sus componentes. Cierran su concierto con la petición de un Wall of death para su último tema. Sus deseos son escuchados y una pequeña parte del público participa en un mini Wall of death mientras suenan los acordes de Desperta Ferro, que se oyen con fuerza  y arranca finalmente los vítores del público. A modo de resumen, los de Terrassa dieron un directo de sobresaliente, pese a la poca respuesta por parte del respetable, destacando la energía de su frontman y la versatilidad de instrumentos que utilizaron.

 

Pasadas las 22.00 horas de la noche, aparecen en el escenario los esperados Salduie. Uno a uno van saliendo, mientras la intro musical suena de fondo. Lo primero que llama la atención es la falta de espacio sobre el escenario, ya que los de Zaragoza son nada más y nada menos que siete componentes.

El primer tema en caer es el que da nombre a su último CD, Imbolc. Comienza su recital con un sonido bastante limpio salvo en algunos detalles, como por ejemplo, problemas de ecualización de teclados y volumen de guitarra algo escaso. El contraste de las dos voces de Nem y Diego, melódica y gutural respectivamente, crea una atmósfera festiva que parece activar al público.  Sin darnos tiempo a pestañear, se suceden Devotio,  Pyrene y la gran coreada La senda del Cierzo, que provoca un tímido pogo entre el público, lo cual anima a la banda a dar el todo por el todo. A estas alturas, la calidad de la banda y la experiencia son más que evidentes. Todo el conjunto nos ofrece un espectáculo de voces, gaitas y whistles que nos transporta a una época donde el hidromiel y los héroes de leyenda estaban a la orden del día.

Los temas se suceden casi sin descanso y tras Bosnerau, el guitarrista Víctor cambia de instrumento y nos sorprende con un bouzouki eléctrico, para acentuar más si cabe ese folk metal que caracteriza a la banda. Los siguientes temas, Caelia y Caído en combate,  continúan en la misma línea de ambiente festivo y épico, con relatos propios del Mio Cid. Seguidamente, suenan los primeros acordes de dulzaina a manos de David y al grito de “¡Alzad las jarras, vamos a brindar!” inicia uno de sus temas más animados, A brindar. Con ella, consigue animar al público que alza de manera aislada los botellines a son de la música. Llegados a este punto, la banda decide relajar un poco el ambiente con la instrumental Cutios. No obstante, este entrono relajado no dura mucho puesto que sin parar nos presentan una bien avenida Shipwrecked, del grupo Alerstom. Al igual que con el anterior, siempre es difícil defender una cover de una banda consagrada. Si anteriormente era el bajo volumen de los teclados lo que empañaba el tema, en esta era la voz, apenas audible de Víctor. Pese a estar entregado, no consiguió llegar al público como merecía. Llegamos casi al final del concierto, y a pesar de  que el público continúa sin dar muestras de querer saltar mucho esa noche, parece estar disfrutando del recital de los maños.

Seguidamente suena el bombo de Sergio, como una carta de presentación del siguiente tema, Hidromiel. La respuesta del respetable es inmediata y la gente comienza a corear la canción, alcanzando el punto de máxima interacción con los grupos de esa noche. Aprovechando este ambiente casi de taberna, Nem procede a presentar a la banda. Terminan el concierto con uno de sus temas más famosos, Numancia. Los primeros acordes del tema, potenciados por el bajo de Javier y los teclados de Rom, consiguen mover finalmente al público que despide a los maños con un merecido aplauso y con foto final junto al público.

A grandes rasgos, y omitiendo los ligeros problemas técnicos que he mencionado anteriormente, el recital de Salduie estuvo a niveles de bandas consagradas por la energía y la actitud de todos los componentes. Si es cierto que, en algunos puntos, los agudos de Nem eclipsaban momentáneamente los guturales de Diego. No obstante, el contraste de ambas voces ofrece un registro bastante rico que le aporta dinamismo al grupo.

 

En líneas generales, podemos decir que fue una noche muy agradable, de buena música y espectáculo por parte de ambas bandas. Si bien, tanto la puntualidad como el acceso a la sala serían puntos a mejorar, la cerveza y el buen ambiente fueron los protagonistas de esta noche de folk, metal, cuernos y vikingos.

Publicado el 27 diciembre, 2015 en Crónica y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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